sábado, 27 de marzo de 2010

Vigesimoséptimo día


6 comentarios:

Elvira dijo...

Una calçotada, qué rica!!! ¿En tu tierra cómo llamáis a los calçots?

Jesús Miramón dijo...

Hola, Elvira, en mi tierra de origen, en Navarra, no se conocen los calçots, que como sabes son una tradición gastronómica propia de Cataluña. Donde yo vivo, en la frontera entre Aragón y Cataluña, sí que se comercializan y se comen desde hace tiempo con su nombre original (de hecho en la mayor parte de los pueblos de «la franja» se habla catalán). Esta mañana hemos traído trescientos al huerto de mis padres y estaban buenísimos, igual que el ternasco a la brasa, la chistorra, las salchichas y la panceta que hemos asado después, todo ello regado de buen vino navarrico. ¡Cocina de fusión!

NáN dijo...

Dieta de fruición, lo llamaría yo. Vamos, el típico ayuno de Semana Santa.

Jesús Miramón dijo...

¿Ayuno? ¿Semana qué?

:-)

Ofelia Gasque Andrés dijo...

Y todo ello aderezado con un sol espléndido!!!! Tienen una pinta riquísima.

La última calçotada que hice fue con unos austríacos y alucinaban con el ritual del delantal,las chupadas de dedos y como disfrutar también con lo sucio. Les tuvimos que explicar que los catalanes somos un pueblo escatológico. Aún así no lo entendieron aunque disfrutaron un montón.
Un beso requemao

Jesús Miramón dijo...

La verdad es que quedaron muy ricos. No nos pusimos delantal porque todos íbamos de huerto y no nos importaba ensuciarnos, pero la verdad es que no me extraña que los austríacos alucinaran con la calçotada. ¡Lo próximo que tenéis que hacer es llevarles a comer caracoles a la llauna, a ver qué cara ponen!

:-)